Arquitectura, Maternidad, Feminismo

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Recuperamos hoy, con la fecha señalada del 8 de marzo, un texto que escribimos en el 2013 y que sigue tan vigente como si lo hubiéramos escrito hoy mismo:

«La libertad de un país se puede medir por la libertad en la atención al parto y nacimiento» Agnes Geber, Hungary 2013. Matrona

Nuestro interés profesional se centra en este comienzo visible de la maternidad, y en el estudio de los espacios donde se presta la atención al parto y nacimiento hoy en día, atravesado por un enfoque de feminismo, filosofía y género.

El acto creativo de dar a luz y nacer está, aun hoy, infravalorado, escondido y sometido a criterios de eficacia o de oportunidad. Los espacios que lo acogen también sufren este enfoque no centrado en las necesidades de los sujetos que lo viven: mujeres madres y bebés.

Buscamos que las teorías feministas y de identidad de género no se paren en la entrada de nuestros paritorios, sino que pasen de la puerta de entrada, que se asomen y aporten:

En nuestro trabajo, analizamos el modo en que la mujer y su criatura reciben atención y cuidados, y a la vez observamos el comportamiento de las mujeres gestantes y parturientas en relación con el espacio físico tal y como se concibe actualmente: espacios que inducen a la sumisión dentro de un sistema patriarcal, un sistema de valores que fomenta y privilegia lo relacionado con los roles masculinos, aun de manera inconsciente.

Este sistema actual promueve “salvar” a la mujer de sus partos, adormecerla, alejarla de las sensaciones producidas, sacar a sus bebés de sus cuerpos, y que parezca que no ha pasado nada, quebrando así una parte fundamental de su sexualidad.

Hemos sido criadas bajo la convicción de que nuestros cuerpos femeninos e imperfectos necesitan de ayuda médica profesional y de multitud de aparatos para cumplir la función fisiológica e instintiva de parir. Un proceso fisiológico que ha sido transformado en acto médico, con espacios físicos pensados y hechos para el bienestar de los profesionales, del acto médico: espacios para la intervención. Espacios para camas, camillas, sillas de ruedas, cunas: ¿Espacios para enfermas?

Los entornos en que los partos y nacimientos tienen lugar, son de una importancia fundamental en la continuación o no del modelo jerarquizado e intervencionista de atención al parto y nacimiento, que sigue anulando la capacidad de la mujer de tomar decisiones en torno a su parto, su vivencia y su salud. Y, efectivamente, el entorno en el que se producen los procesos puede ralentizar o incluso bloquear dichos procesos.

Por ello seguimos trabajando en dotar a las mujeres de herramientas que aumenten su capacidad, su percepción de poder y su autoestima.

Porque levantar a una parturienta del potro y dejarla moverse libremente es, en sí mismo una acción reivindicativa y empoderadora de la mujer. El espacio que invite a hacerlo es, por tanto, el hábitat que recogerá esa acción liberadora.

Aplicar esa mirada de género da luz sobre las razones para la actual perpetuación de una atención al parto y nacimiento violentada, bajo un sistema jerarquizado en el que la mujer que pare debe “colaborar” y comportarse como una niña buena.

Por ello, y durante estos años, seguimos compartiendo acciones y prácticas que estamos introduciendo desde la arquitectura, para cambiar el modelo “médico- conductista” por el modelo de autonomía de las mujeres, que es más saludable, más sostenible y sobre todo, más justo.

Y trabajamos en ello como arquitectas, mujeres y madres.

 

Parra-Müller Arquitectura de Maternidades

Marta Parra Casado y Angela Müller

 

[Imagen: ‘Silence’ (silencio), de Evelien Koote, Holanda. Fuente: Las mejores fotos de parto y posparto 2020, El País, 11 de febrero de 2020.]