Aseos para mujeres en el siglo XXI

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Las arquitectas y los arquitectos estamos acostumbrados a diseñar aseos dentro de las plantas de cualquier tipología de edificio. Al aseo simple, las últimas décadas han ido sumando necesidades y nuevos conceptos más integradores de la diversidad: aseos accesibles, aseos para niños (y ya no solo en guarderías infantiles), aseos familiares (muy típico en centros comerciales que quieren estar a la última), etc. Además hemos ido introduciendo cambiadores de bebés (en ambos aseos, por favor), dobles transferencias en los espacios accesibles (para poder pasar de la silla de ruedas al inodoro accesible por ambos lados), etc.

Y así, poco a poco hemos ido incluyendo cambios. Los cambios que en sociedad hacen que adaptemos también los aseos, espacio íntimo espejo de nuestra cultura.

Sigamos avanzando y pensemos en la integración de la higiene íntima y menstrual en nuestros aseos de mujeres, que hasta ahora se ha resuelto con un pequeño cubo junto al inodoro.

Porque además de las compresas y tampones, cada vez más mujeres usan la copa menstrual, por su comodidad, sostenibilidad, economía y ergonomía.

Pero su uso acarrea una desventaja: aún no disponemos de aseos pensados en el uso de la copa menstrual, cuyo funcionamiento consiste en que se extrae de la vagina, se vuelca y vacía la sangre acumulada al inodoro, se limpia y vuelve a insertar a la vagina.

Para ello se necesita un lavamanos dentro de la cabina del inodoro, para poder lavar la copa antes de volver a insertarla, y además evitar tener que salir con los dedos manchados de sangre de la cabina. Las mujeres que usamos la copa aprendemos a buscar soluciones, pero no es cómodo. Son situaciones que se asumen cuando se está de viaje, pero que en nuestro entorno directo podría estar solucionado, al disponer de instalaciones de agua corriente saludable, y es simplemente una cuestión de diseño del espacio para solucionar este problema.

¿Y si pensamos en integrar un lavamanos con dispensador de jabón dentro de las cabinas de inodoro?

Esto implica una adaptación de los espacios de los aseos femeninos, con quizá menor dotación de lavabos comunes, y mayor espacio en cada cabina. La inclusión de lavamanos en cabina como estándar permitiría además funcionar como aseos mixtos en algunas ocasiones, igual a lo que ya estamos acostumbrados en los aviones, por ejemplo.

Otro capítulo relacionado con el diseño de aseos para mujeres, corresponde a las dimensiones de aseos con duchas en las salas de parto en nuestros hospitales, puesto que las dimensiones físicas de una mujer de 9 meses de embarazo son diferentes a las del resto de usuarios. Esta condición de la usuaria requiere de una adaptación de las dimensiones de la ducha para ser usada durante el parto, así como de las distancias del inodoro a paredes, barras de apoyo, etc.

En el debate de diseño de aseos, quedaría otro tema abierto, el del diseño del propio inodoro, que también requiere un cambio radical para mejorar la postura de uso y cuidar así nuestro suelo pélvico. Pero este debate la aplazamos a otro post.