¿Disposición radial de hospitales de día en tiempos de coronavirus?

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[Imagen 1: Distribución radial en el hospital, esquema.]

Me cuesta escribir cualquier cosa en estos tiempos de coronavirus, porque tengo la sensación de que todo caduca, que lo aportado hace unos días es insulso y pretencioso diez días después. De todos modos, también es bueno ir plasmando, a modo de foto fija, los pensamientos y hallazgos que aparecen cada día, y compartirlos cuando se quedan más de dos o tres. Y es lo que nos pasa con el tema de cómo el coronavirus va fagocitando más y más áreas hospitalarias, como mancha de aceite.

Algunas de las actividades realizadas en espacios incorporados a áreas críticas de Covid-19, se han paralizado hasta que todo esto pase. Por ejemplo, rehabilitación, cirugía programada, etc.

Pero muchas otras no pueden parar, no puede retrasarse la atención asistencial, como hemodiálisis, tratamientos de quimioterapia, cirugías urgentes, partos, etc. Son actividades que han de mantenerse sí o sí, aunque probablemente se desplazan a otros lugares del hospital, o incluso fuera, en busca de alejarlas del conflicto o de evitar contagios.

Y el modo en que se implementan los usos necesarios en estas nuevas zonas, es importante, porque hacerlo de uno u otro modo puede servir, no sólo para generar un ambiente positivo y favorable (asumimos que estas categorías no forman parte de las básicas y de supervivencia en momento de crisis sanitaria), sino para evitar contagios y favorecer la seguridad de los pacientes, que sí son categorías esenciales ahora.

[Imagen 2: Distribución radial en el hospital, ejemplo.]

El paradigma imperante de ubicación radial de los usuarios en los hospitales de día, de modo que los puestos se colocan en círculo en torno a un centro vacío, con el control en el perímetro, tiene carencias importantes. Es un modelo histórico de organización asistencial en muchas áreas, del que nos ha costado mucho alejarnos, para poder aumentar la distancia entre puestos y así la intimidad para pacientes, poder incorporar además a personas acompañantes en la sala de tratamiento, orientar los puestos hacía las ventanas, la luz natural y las vistas, etc.

Lo hemos comprobado en un proyecto realizado hace dos años, junto con Virai Arquitectura, y que tuvo muy buena acogida: el Hospital de Día Oncológico de Aranda de Duero.

La distancia y privacidad de cada puesto no sólo genera un ambiente de intimidad y confort para cada paciente, sino que resulta además muy eficaz para evitar contagios entre personas, precisamente por la distancia entre puestos, y las barreras secundarias del mobiliario.

 

[Imagen 3: Vista general sala de tratamiento. Ejemplo Hospital de Día Oncológico, Aranda de Duero.]

Con la crisis del coronavirus, el pabellón del Hospital Santos Reyes, que ha albergado los tratamientos de quimioterapia hasta hace unas semanas, está siendo utilizado como una extensión de las Urgencias del hospital, habiendo sido desplazada el área de Hospital de Día al edificio de Especialidades de la ciudad, alejado unos 500m del hospital actual, junto al río, y con unas vistas a la ribera del Duero espectaculares.

Nos queda la duda de saber cómo se ha dispuesto este espacio al acoger temporalmente a los pacientes oncológicos, si habrán repetido la distribución abierta del actual centro, ofreciéndoles estas agradables vistas y la distancia y protección al contagio que implica el modelo libre, o habrán vuelto al anterior modelo radial, por inercia. Ojalá que no, por el bien de los pacientes, y por su seguridad.

Animamos a todos los hospitales en los que se están acondicionando otros espacios para albergar los Hospitales de Día, que tengan en cuenta que el modelo no radial favorece las distancias de seguridad, y que una simple valla, o mampara, pueden servir para zonificar los espacios, incrementando la seguridad de los pacientes y su protección frente al contagio.

 

Marta Parra