Soluciones espaciales para pacientes infecciosos en tiempos del Coronavirus

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Mucho se habla estos días de infecciones, y de cuáles pueden ser buenas estrategias para contener la expansión de virus como el Covid-19, al que nos enfrentamos ahora.

Como siempre, la arquitectura puede –y debe- hacer aportaciones desde su ámbito de acción e impacto, buscando buenas prácticas y repensando y cuestionando lo establecido. Por ello, compartimos ejemplos y reflexiones para que la propia arquitectura de espacios ayude en la contención de la propagación del virus.

Cada país, cada lugar y cada organización sanitaria establecen sus protocolos de actuación ante esta situación de crisis que estamos viviendo en tantos hospitales.

Leemos hoy en El País: “El personal médico de las urgencias de ambos hospitales de Vitoria ha reclamado a la dirección de salud que habilite un espacio previo al acceso de urgencias para que las personas con síntomas puedan ser atendidas antes de entrar al centro médico.” Estas medidas excepcionales en el hospital de Txagorritxu ilustran la necesidad de una segregación de pacientes antes de que entren al hospital.

(Noticia: El País Vasco limita las visitas y suspende las prácticas en los dos hospitales con personal afectado por el coronavirus)

Esta necesidad puede solucionarse de varias maneras como, por ejemplo, lo resuelven en el Hospital de Aschaffenburg, en Alemania (ver foto), que, también por la situación actual de contención del coronavirus, decidió instalar temporalmente tiendas previas a la entrada de urgencias, evitando así que se mezclen pacientes en urgencias.

 

Otros proyectos integran una solución desde la propia arquitectura y el diseño de espacios. Queremos compartir hoy un ejemplo de buen diseño hospitalario que mejoraría sustancialmente la acogida de pacientes infecciosos cuando sea necesario.

Fue en nuestra visita en el hospital público de Salzburgo, en Austria, donde lo vimos por primera vez. Este hospital data del año 1692 -“St.-Johann-Spital- y es ahora un gran hospital moderno, -“Uniklinikum Salzburg”, basado aún en su estructura original de pabellones. Hoy numerosos edificios nuevos completan el conjunto urbanístico que marca el área norte del centro antiguo de Salzburgo.

Uno de los edificios nuevos alberga las urgencias pediátricas, y es allí donde conocimos esta solución integral para los pacientes desde los mismos accesos, que garantiza mayor seguridad a todos, tanto pacientes como familiares y el personal del hospital.

Al llegar al edificio, se señala claramente la entrada principal, y por otro lado, a su derecha, se encuentran varias puertas a cubículos directamente accesibles desde el exterior y separados, para el acceso de niños con sospecha de tener una infección. Los pacientes, al tocar el timbre desde fuera, inician un protocolo de actuación. Son atendidos en estas habitaciones aisladas, por personal médico formado en la atención para pacientes infecciosos, en un espacio preparado para ello. Tras una primera atención, y en caso de que se confirme la infección, se deriva a los niños dentro del hospital, entrando en las circulaciones sin pasar por los principales lugares que son focos de posible transmisión: la recepción y la espera de urgencias.

Es una medida sencilla y poco costosa cuando se piensa desde el principio de un proyecto. Tampoco requiere grandes superficies, sino pensar bien los accesos y la integración interna a las circulaciones de urgencias. Una clara señalética (Señalética doble, con pictograma y texto identificativo, para mayor accesibilidad), junto con la elaboración de protocolos y formación completa la medida.

Como propuesta, podría contemplarse en todos los proyectos de planta nueva, inlcuso también intentar integrarlos en proyectos de reforma, aunque en épocas tranquilas, en las que no nos amenaza alguna enfermedad, no se suele ver como prioritario.

Ya el año pasado tratamos el tema en un pequeño texto que se titulaba ¿Cómo cambiará el diseño de los hospitales en la era post-antibiótica?

Porque a la hora de enfrentarnos a un virus nuevo, sin tener vacuna aún, o una bacteria que resiste cada vez más a los antibióticos disponibles, necesitamos buscar soluciones también desde la arquitectura, para evitar y contener contagios, especialmente en nuestros hospitales, que son los focos más sensibles.